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AnnaLaura Ruiz reflexiona sobre el desarrillo de los adolescentes.


La adolescencia no solo es complicada para los adolescentes, también lo es para nosotros los padres, porque nos enfrentamos a toda la revolución hormonal y de desarrollo emocional que viven nuestros hijos, muchas veces de manera difusa, entre la infancia y la adultez.

Es importante saber conocerlos, no cerrarnos a las realidades que viven y que los jóvenes sepan que cuentan con padres emocionalmente disponibles en esta y en toda etapa de desarrollo, formándose un vínculo sano y cercano, se hace más posible que nosotros como padres confiemos en nuestros hijos y de a poco los vayamos soltando para que empiecen a tomar sus decisiones, siempre dentro de los límites que como padres nos parezca prudentes y necesarios.

Vivimos con riesgos y oportunidades

Debemos tener claro que las familias con hijos adolescentes vamos a vivir crisis con riesgos y oportunidades, con reacomodos de reglas, creencias, estilos y relaciones. Habrá momentos que sentiremos impotencia y satisfacción, es decir, todo lo que sucede cuando un sistema evoluciona. Consideremos entonces que la adolescencia supone crecimiento.

En esta etapa surgen diversos problemas, cada familia desarrolla y afronta sus dificultades de diferente manera. Hay muchas que pueden encontrar la solución por ellas mismas y otras recurren a la ayuda psicológica para saber cómo afrontar las demandas propias de la etapa.

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Como padres de hijos adolescentes nos enfrentamos a diversas situaciones, por ejemplo, afrontar la demanda de permisos para salir con amigos, a fiestas, a viajes y otros eventos. Nos topamos con la búsqueda de la independencia, no saber qué responder frente a los cuestionamientos que hace nuestro hijo adolescente, aprender a convivir con un periodo en donde desobedecer es una constante en nuestros hijos, son entre otros los desafíos para nosotros los padres. Es una tarea que requiere tolerancia de todos los miembros de la familia.

Soltar las riendas

Cuando somos padres estrictos, nuestros hijos suelen acudir a las mentiras, empezando a vivir nuevas experiencias bajo nuestro desconocimiento. Por otro lado, cuando soltamos demasiado las riendas, perdemos la noción de en qué están nuestros hijos, y aunque demos la impresión de ser papás y mamás “buena onda”, la realidad es que los estamos dejando solos, dando a los adolescentes una sensación de poca contención, la que a su vez puede llevar a la ansiedad.

Lo mejor que podemos hacer como padres para vivir la adolescencia de nuestros hijos de la mejor manera posible, es forjar desde pequeños una relación de confianza y cercanía con ellos.

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