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Tami Urcia nos hable del amor podersoso de Dios.


 

Hace varios meses, uno de mis hijos y yo añadimos una charla divertida a nuestra rutina nocturna. Él decía: "¡Buenas noches! ¡Te amo!" y yo respondía: "¡Te amo más!". Él insistía: "¡No, yo te amo más a ti!" Intercambiábamos algunas veces más y terminábamos riéndonos. Más recientemente, al salir de nuestra habitación, me decía: "¡Los amo a ambos!" (refiriéndose a mi esposo y a mí) y yo le decía: "¡Los amo a ambos, también!" Un par de veces simplemente se reía, pero una noche respondió: "¡Pero si soy una sola persona!". Y yo le dije: "Te amo a ti, y a Jesús dentro de ti, así que sigue siendo apropiado". Sonrió y bajó a su habitación.

 

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El amor de Dios nos sana

Un tiempo después, tuve una conversación semejante con mi Creador durante un momento de oración personal. Uso el librito "La Palabra Entre Nosotros" como herramienta de oración y en una de mis reflexiones diarias leí: "Nos cuesta imaginar cuánto le significamos a Dios". Eso me hizo reflexionar y dije: "¡Bueno, Jesús, tú significas mucho para mí!". Él respondió: "¡No, tú significas mucho para mí!"

A veces nos cuesta imaginar este tipo de amor. Especialmente cuando estamos pasando por un momento particularmente difícil, o nos sentimos atrapados en el pecado, o no podemos comprender cómo somos lo suficientemente dignos. Pero si logramos aquietar nuestros corazones lo suficiente, no tenemos que mirar más allá de la cruz para encontrar evidencia de este amor. Listos o no, allí viene. Su amor es una realidad presente y persistente. Y a Él le significamos mucho.

 comunidad 10-6-2026

Yo te amo más

Estamos incluidos en el grupo que Jesús llama dichosos. Podemos ir a la adoración y ver lo que otros no han visto: a Jesús presente en la Eucaristia. Podemos ir a misa, a estudiar la Biblia o hablar con un amigo fiel y escuchar lo que otros no han oído: la Palabra de Dios. Mediante el don del conocimiento del Espíritu Santo, podemos comenzar a comprender los misterios del Reino de los Cielos. Y si nuestro corazón está abierto, nuestro Dios amoroso puede sanarnos y convertirnos.

Así que hoy te invito a expresarle a Dios cuánto significa para ti y cuánto lo amas. Y en el silencio de tu corazón, escúchalo responderte: "¡Yo te amo más!"

 

Copyright/derecho de autor 2026 Tami Urcia, previamente publicado en diocesan.com
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